domingo, 11 de octubre de 2020

CRÓNICAS PANDÉMICAS 7. ¿Cómo seguir adelante?

 

¿Cómo seguir adelante?

Resulta difícil encontrar motivos y palabras para sacar fuerzas e ilusionarse con el futuro. Los que ya tenemos una edad tiramos de filosofía pragmática y nos contentamos con ir tirando, que se dice. Ya hace tiempo que nos hemos dejado de ensoñaciones de antaño, de jubilaciones paradisíacas y de tranquilidad absoluta, dedicándonos a nuestro huertecito, nuestros paseos y algún que otro viaje. Eso si no nos toca ejercer de abuelos militantes.

 

En mi caso todavía no he llegado ni a lo uno ni a lo otro. Me obligan a seguir siendo productivo y a contribuir a la llamada normalidad. Mientras, veo a mi hija como año tras año se está sacrificando para forjarse un futuro laboral exitoso, con la esperanza que tanto esfuerzo finalmente se vea recompensado.

 

Desgraciadamente tampoco son buenos tiempos para nuestros jóvenes. La crisis anterior obligó a muchos de ellos al exilio económico en otros países, a la búsqueda de una oportunidad que se les niega en su país. Muchos han tenido que regresar ya que la situación económica y laboral también es negativa en esos países, donde desgraciadamente la mayoría de ellos no han conseguido acceder a empleos acordes a su preparación y no son pocos los que han tenido que conformarse con trabajos de baja cualificación, como camarer@s o dependient@s.

 

La pandemia ha agudizado aún más el problema y la crisis económica que parecía que había comenzado a remitir por fin en nuestro país, se interna más y más en el pozo, con lo que la perspectiva de futuro para ellos se antoja poco optimista.

 

¿Cómo los jóvenes de hoy pueden embarcarse en la aventura de la emancipación? Si el ámbito laboral se antoja especialmente complicado, no lo es menos iniciar una vida propia, solo o en pareja; y ya no digamos de la llamada del reloj de la maternidad, que cada vez se aleja más de las edades tradicionalmente dedicadas a ello. Tanto que, para muchas jóvenes se atisba una complicada decisión, no solo por el tema de la edad sino por la quiebra profesional que supone para muchas el hecho de ser madres. 

 

Todo ello es un cúmulo de presión sostenida que acaba afectando a todas las esferas personales y genera un estrés añadido, con visos de acabar siendo crónico y que, sin duda, pasará factura también en el futuro.

 

Las generaciones anteriores a nosotros estuvieron marcadas trágicamente por la guerra, la dura posguerra y la terrible dictadura. Nosotros que deberíamos disfrutar de épocas más positivas o tranquilas parece que, al final, acabaremos bajo el influjo de una presión negativa similar. Que se preparen las siguientes generaciones, los abuelitos tendremos muchas batallas que explicar.

 

7 octubre 2020

1 comentario:

  1. Real como la vida misma. Difícil escenario el de nuestra juventud y más dolor para nosotros que tendríamos que estar preparándonos para, legítimamente, descansar. Un placer leer tus pensamientos. Salud

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