¿Cómo seguir adelante?
Resulta difícil encontrar
motivos y palabras para sacar fuerzas e ilusionarse con el futuro. Los que ya
tenemos una edad tiramos de filosofía pragmática y nos contentamos con ir
tirando, que se dice. Ya hace tiempo que nos hemos dejado de ensoñaciones de
antaño, de jubilaciones paradisíacas y de tranquilidad absoluta, dedicándonos a
nuestro huertecito, nuestros paseos y algún que otro viaje. Eso si no nos toca
ejercer de abuelos militantes.
En mi caso todavía no he
llegado ni a lo uno ni a lo otro. Me obligan a seguir siendo productivo y a
contribuir a la llamada normalidad. Mientras, veo a mi hija como año tras año
se está sacrificando para forjarse un futuro laboral exitoso, con la esperanza
que tanto esfuerzo finalmente se vea recompensado.
Desgraciadamente tampoco
son buenos tiempos para nuestros jóvenes. La crisis anterior obligó a muchos de
ellos al exilio económico en otros países, a la búsqueda de una oportunidad que
se les niega en su país. Muchos han tenido que regresar ya que la situación
económica y laboral también es negativa en esos países, donde desgraciadamente
la mayoría de ellos no han conseguido acceder a empleos acordes a su
preparación y no son pocos los que han tenido que conformarse con trabajos de
baja cualificación, como camarer@s o dependient@s.
La pandemia ha agudizado
aún más el problema y la crisis económica que parecía que había comenzado a
remitir por fin en nuestro país, se interna más y más en el pozo, con lo que la
perspectiva de futuro para ellos se antoja poco optimista.
¿Cómo los jóvenes de hoy
pueden embarcarse en la aventura de la emancipación? Si el ámbito laboral se
antoja especialmente complicado, no lo es menos iniciar una vida propia, solo o
en pareja; y ya no digamos de la llamada del reloj de la maternidad, que cada
vez se aleja más de las edades tradicionalmente dedicadas a ello. Tanto que,
para muchas jóvenes se atisba una complicada decisión, no solo por el tema de la
edad sino por la quiebra profesional que supone para muchas el hecho de ser
madres.
Todo ello es un cúmulo de
presión sostenida que acaba afectando a todas las esferas personales y genera
un estrés añadido, con visos de acabar siendo crónico y que, sin duda, pasará
factura también en el futuro.
Las generaciones
anteriores a nosotros estuvieron marcadas trágicamente por la guerra, la dura
posguerra y la terrible dictadura. Nosotros que deberíamos disfrutar de épocas
más positivas o tranquilas parece que, al final, acabaremos bajo el influjo de
una presión negativa similar. Que se preparen las siguientes generaciones, los
abuelitos tendremos muchas batallas que explicar.
7 octubre 2020
Real como la vida misma. Difícil escenario el de nuestra juventud y más dolor para nosotros que tendríamos que estar preparándonos para, legítimamente, descansar. Un placer leer tus pensamientos. Salud
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