domingo, 11 de octubre de 2020

CRÓNICAS PANDÉMICAS 6. El futuro de nuestros hijos

 

El futuro de nuestros hijos

La inacabable crisis sanitaria que impregna todos los espacios públicos y privados nos señala a determinados colectivos como los más afectables por sus consecuencias. Los mayores, los de riesgo médico, el personal sanitario que debe enfrentar en primera línea la pandemia, los trabajadores  de la educación, etc. Pero pienso que poca atención se está poniendo en nuestros niños y jóvenes en edad de formación; que, como se suele decir tópicamente, son el futuro.

 

Estamos de acuerdo que en estos momentos la prevención es lo primero y que una gran parte de los esfuerzos han de dirigirse a evitar los contagios, pero el impacto psicológico-emocional y educativo va a ser muy elevado. Por un lado, las medidas de seguridad obligan a cercenar el libre y necesario desenvolvimiento con el que han de crecer y desarrollarse los más pequeños, limitando su movilidad y su necesaria curiosidad táctil y de contacto con sus pares, siempre bajo la atenta supervisión de adultos, se antoja como un importante condicionante para su normal desarrollo, más cuando la situación se alarga n el tiempo y no hay visos de finalización.

 

En edades superiores, al tema de la rigidez en las relaciones personales y sociales, se une la incidencia que puede darse en la adquisición del currículum académico correspondiente. Han sido y son muchos meses de desconcierto y descontrol, con la imposición de la moda on line y la relajación a la hora de evaluar la adquisición de esos conocimientos; además de la lógica alegría de los estudiantes por la manga ancha, cuando no aprobación general, con la que la administración educativa ha intentado enfriar la traumática situación, se antoja como perjudicial esta laxitud en el nivel de exigencias académicas que, a la postre, pueden ser negativamente determinantes en el futuro educativo, laboral e incluso personal para muchos de nuestros niños y jóvenes.

 

Para los universitarios que han acabado o están prontos a finalizar en estos meses sus estudios de grado o máster la previsión no parece más halagüeña.  Y no sólo por las dificultades añadidas que comporta el cambio en los hábitos de estudio, el imperio de las nuevas tecnologías. Los nuevos sistemas de evaluación a distancia ponen en cuestión la valoración posterior de estos estudios en el mundo laboral. Existe un evidente peligro de descrédito que puede caer sobre todas las titulaciones universitarias o profesionales obtenidas durante este tiempo, por lo que el enorme esfuerzo que la inmensa mayoría de los universitarios (y sus familias) realizan puede resultar estéril o considerablemente afectado, con su implicación sobre la vida futura de nuestros hijos.

 

 3 Octubre 2020

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