miércoles, 3 de agosto de 2016

Tu padre era un rojo


Tu padre era un rojo.

Lorenzo tenía cinco años.

Lorenzo tenía un padre, una madre y cuatro hermanos.

Lorenzo y sus cuatro hermanos se quedaron huérfanos.

Su madre se convirtió en viuda obligada.

Su padre era un peligroso rojo.

Lorenzo se acuerda de las visitas a San Antón.

Lorenzo recuerda a su madre llorando desesperada.

Lorenzo tiene bien visible en su mente a su madre intentando recomponer el ánimo antes de ir a llevar la comida a su marido preso, como cada día.

Lorenzo recuerda cómo él y sus hermanos preguntaban por su padre ausente.

Lorenzo no obtenía una respuesta clara. Prohibido hablar de papá.

Lorenzo era muy pequeño y no comprendía por qué a su padre lo sacaban atado de la Huerta de los Castañetas, junto a otros hombres, y se los llevaban.

Lorenzo tampoco entendía por qué su padre estaba encerrado en aquella pequeña ermita y no volvía a casa para estar con ellos.

Lorenzo solo volvió a ver a su padre en un par de ocasiones.

Lorenzo sufría cuando veía que les insultaban y se reían de ellos por el pueblo.

Lorenzo recuerda que les decían rojos del demonio.

Lorenzo no entendía por qué ya los demás  niños no querían jugar con él.

Lorenzo se acuerda de muchos viajes durante mucho tiempo a la ermita.

Lorenzo, su madre y sus cuatro hermanos dejaron aquel invierno de 1940 de ir a San Antón.

Lorenzo recuerda aquel doce de enero y los gritos de dolor de su madre y de su abuela.

Lorenzo comprendía, sin entender, mientras se abrazaba a sus cuatro hermanos.

“Tu padre era un rojo”, retumbaba en su cabeza.

 

2 de agosto de 2016

Surcos abiertos


Surcos abiertos

Surcos abiertos tras gestación de largos años,

las entrañas de la arcillosa tierra negra

parieron inertes figuras vigilantes

cual colección de atalayas dominantes.

 

Siglos y siglos de vientos y agua

dibujaron con esmero el troglodita paisaje,

manojos de montañas troceadas y arañadas

por lenguas de peregrino desierto.

 

Recovecos desde antaño perforados,

por picos generosos y brazos campesinos,

tintaron de blanco  con cientos de lares

la tela de este cuadro milenario.

 

1 de agosto de 2016

Cuando no estaba de moda


Cuando no estaba de moda.

He leído que “cuando no estaba de moda” hablar de Recuperación de la Memoria Histórica, allá por el 2004, ya había en Andalucía grandes estudiosos que dedicaban sus energías a ello. No sé si es cuestión de modas o de dineros para buscar a tus familiares, como dice algún facineroso relevante, lo que está claro es que muchas personas, entre ellas  muchos familiares, llevamos ya décadas detrás de rescatar a los nuestros del olvido, hacerlos visibles y trabajar para su rehabilitación personal y profesional. Por desgracia, el acceso a la  información nos ha estado siempre restringido, solo ha estado al alcance de unos pocos y no ha sido hasta fechas recientes que han llegado a nuestras manos copias de los sumarios o de las sentencias de los nuestros.

A pesar de las dificultades desde hace ya bastante tiempo y paralelamente a ese gran trabajo de investigación y recuperación de información realizada por el mundo académico fundamentalmente, multitud de asociaciones y ciudadanos a título personal han estado trabajando en ello. En nuestra familia, por ejemplo, ya en el año 1980 editamos un pequeño libro LO QUE UN PUEBLO NO SABE donde explicábamos desde las limitaciones del que lo hace todo desde el corazón y que ha sido el preludio de ME LO DECIA MI ABUELITO, publicado este años 2016 y que ya lo hace en unas condiciones mucho más presentables.

Nada más restaurada la “democracia” y especialmente en Andalucía comenzaron a prodigarse los relatos familiares sobre l@s represaliad@s por el franquismo en nuestros pueblos, los intentos  de recuperación de víctimas y la búsqueda e identificación de familiares desaparecidos. También es cierto que se hicieron grandes estudios y grandes compilaciones de datos y nombres de represaliados. Sin embargo, se echa a faltar, incluso hoy 40 años después, una acción planificada y organizada que aglutinase todos esos esfuerzos y sirviese de ayuda efectiva a los que siguen intentando localizar a los suyos. Esto podría ser justificable en Comunidades  y administraciones que han estado durante estos años bajo la gestión “antimemoria” de los partidos y fuerzas derechistas. Lo que resulta de más difícil comprensión es que en otras, como la Comunidad Andaluza gobernada ininterrumpidamente por gobiernos “progresistas”, a fecha de hoy sigamos así.

Sí, no faltan los actos oficiales de homenaje y de celebración, ni los congresos, jornadas y debates de estudiosos y doctos en materia, pero nuestras calles y plazas siguen plagados de monumentos, placas, recordatorios y dedicaciones a los “vencedores” y que de manera incomprensible se van perpetuando como elemento vergonzante, insultante para las víctimas y sus familias y como prueba fehaciente que queda mucho por hacer.

La recuperación de la Memoria Histórica va mucho más allá de los libros, las bibliotecas, las fotos y reportajes autocomplacientes, la colocación de alguna placa y las declaraciones de buenas voluntades e intenciones tan al uso. Existe una ley de Memoria Histórica y una multitud de resoluciones adoptadas por diferentes instituciones y administraciones pendientes de su cumplimiento. Franco y los suyos siguen ocupando lugares de honor en muchos municipios y quizá “la moda” que debería adoptarse ahora es hacer efectiva y evidente la apuesta por esa normalización. La entrega de medallas podemos dejarlo para después.

1 de agosto de 2016

nebuloso despertar (con moscas)


Nebuloso despertar (con moscas)

La sierra siempre transparente

amanece ahogada por la neblina

cual manto cubridor de vanas ilusiones

por la desidia eterna adormecidas.

 

Vientos ardientes mecen mis inquietudes

en este amanecer taciturno y gris

donde los cielos amenazan con tormenta

en un intento inútil de necesaria limpieza.

 

El siseo de las olas nebulosas

rompe el silencio de los durmientes

que ajenos de manera permanente

eluden la vida y sus lisonjas.

 

Pasajes ancestrales acompañan mi mirada,

los cerros desde sus ojos excavados me vigilan,

me impregno de este olor atemporal

y dejo juguetear las palabras en mi mente.

 

Busco en vano la explosión creativa

mientras pesadas moscas veraniegas

a mi alrededor merodean insistentes

en un intento reaccionario de evitarlo.

31 julio 2016

Retumba


Retumba

He pasado a contarte ilusionado todo lo acontecido desde nuestro último encuentro pero no he logrado verte. Mi primera idea ha sido pensar en las vacaciones como la mayoría de la gente de por aquí. Pero claro, no tenía mucho sentido. Debe ser por otro motivo. El caso es que mi visita ha sido una más de las que siempre he ido realizando, como el común de los mortales, a un ser querido en el cementerio.

Pienso que el resultado también tenga que ver con el estado de ánimo con el que he me he acercado. Tan diferente de la última vez, con la intensidad que lo vivimos. No te preocupes volveré en unos días y te prometo que lo haré con un ánimo bien distinto y seguro que habrá de nuevo conexión entre nosotros. Necesito explicarte muchas cosas.

Venía con una alegría inmensa porque todo lo vivido en los últimos tiempos ha sido increíble. No sé si estarás al día de los acontecimientos recientes porque no sé cómo va aquí el tema de las noticias, pero ha sido impresionante. Tu nombre y tu rostro ya no son sombras de la oscuridad o emociones cardíacas en el corazón de algunos, como hasta ahora. Al menos en las tierras donde fuimos a aterrizar, por obligación, tus descendientes. Han sido centenares las personas que han oído hablar de ti y de tu gesta heroica; las que se han emocionado e incluso llorado oyendo el relato o escuchando a los tuyos; las que se han acercado a nosotros en un gran acto de hermanamiento para compartir sus sensaciones y recuerdos. También nosotros hemos derramado más de una lágrima viendo a tus hijos y nietos emocionarse en estos actos de desagravio y de catarsis.

Con ilusión, como te decía, volvíamos a nuestros orígenes con una mochila de intenciones; pero, en nuestra ausencia, crecieron de nuevo los muros y parece haberse impuesto, una vez más, el silencio de los ausentes y de los presentes. Por eso también comprendo tu no presencia hoy. Estoy entre aturdido y enfadado y no es la animosidad con la que debería venir a encontrarte.

La mochila de intenciones, el afán de compartir todo lo vivido, las nuevas expectativas e ilusiones para encarar los tiempos venideros siguen con el equipaje no desecho del viaje; a la espera de oídos receptivos y cómplices. Vaguedades y evitaciones es lo encontrado hasta ahora.

Resulta duro que, en la tierra donde mayor necesidad debería haber de gritarse y divulgarse todo esto se siga prisionero de las viejas y de nuevas actitudes castrantes u oportunistas. “El miedo guarda la viña”, dicen. A mí me gusta más una frase popular reconvertida:”El que se mueve sale en la foto”. Hay muchos que no quieren salir retratados y algunos que prefieren optar por el pragmatismo.

Andamos a la brega picando en muchas puertas, cual vendedores de biblias, para incitar a la acción y sacar el máximo de jugo a esta experiencia. La revolución está de vacaciones. La ilusión y el compromiso real parece que están en el mismo hotel. Menos mal que siempre hay honrosas excepciones que te animan a no desfallecer y no optar por el camino de la mayoría. Escuchando a Nati de Maracena o a Keila y a ese grupo de jóvenes energéticos de Dehesas Viejas, o a nuestro querido Juan Pinilla se te pasa rápidamente el deseo de muchos de que se deje ya de dar la vara con el pasado y nuestros muertos. El enemigo sabe que todo esto es hablar de futuro, de un futuro muy distinto y no les interesa. Lo triste es que tanta gente se haya pasado al lado oscuro.

Como dice Carlos Puebla: “seguiremos adelante, como junto a ti seguimos…”.

Volveré un día de estos y te aseguro que con un ánimo bien distinto.

31julio2016 marchal 6h