Tu padre
era un rojo.
Lorenzo
tenía cinco años.
Lorenzo
tenía un padre, una madre y cuatro hermanos.
Lorenzo y
sus cuatro hermanos se quedaron huérfanos.
Su madre se
convirtió en viuda obligada.
Su padre era
un peligroso rojo.
Lorenzo se
acuerda de las visitas a San Antón.
Lorenzo
recuerda a su madre llorando desesperada.
Lorenzo
tiene bien visible en su mente a su madre intentando recomponer el ánimo antes
de ir a llevar la comida a su marido preso, como cada día.
Lorenzo
recuerda cómo él y sus hermanos preguntaban por su padre ausente.
Lorenzo no
obtenía una respuesta clara. Prohibido hablar de papá.
Lorenzo era
muy pequeño y no comprendía por qué a su padre lo sacaban atado de la Huerta de
los Castañetas, junto a otros hombres, y se los llevaban.
Lorenzo
tampoco entendía por qué su padre estaba encerrado en aquella pequeña ermita y
no volvía a casa para estar con ellos.
Lorenzo solo
volvió a ver a su padre en un par de ocasiones.
Lorenzo
sufría cuando veía que les insultaban y se reían de ellos por el pueblo.
Lorenzo
recuerda que les decían rojos del demonio.
Lorenzo no
entendía por qué ya los demás niños no
querían jugar con él.
Lorenzo se
acuerda de muchos viajes durante mucho tiempo a la ermita.
Lorenzo, su
madre y sus cuatro hermanos dejaron aquel invierno de 1940 de ir a San Antón.
Lorenzo
recuerda aquel doce de enero y los gritos de dolor de su madre y de su abuela.
Lorenzo
comprendía, sin entender, mientras se abrazaba a sus cuatro hermanos.
“Tu padre
era un rojo”, retumbaba en su cabeza.
2 de agosto de 2016