sábado, 24 de diciembre de 2016

No estamos todos. Nos falta Andrés.





No estamos todos. Nos falta Andrés.

Los anuncios televisivos nos bombardean de buenos deseos y cristianos propósitos; los telediarios muestran las emotivas imágenes del “Vuelve a casa por navidad” de los miles de jóvenes exiliados que se buscan la vida fuera de nuestro país aunque para el ministro de turno sean emprendedores entusiastas, en busca de crecimiento personal; nos llegan noticias de los permisos penitenciarios para alguno de nuestros numerosos chorizos profesionales que, excepcionalmente acabó entre rejas y todo es “turrones y villancicos” y felicidad obligada o más o menos fingida.

Sin embargo, hay muchas familias para quienes estos días no son motivo de tanta celebración e hipocresía. Muchas de ellas no tendrán energía para calentar sus cuerpos. Muchas de ellas comerán y cenarán gracias al “auxilio social” tras el preceptivo campeonato de “A ver quien recoge más alimentos para nuestros pobres”. Muchas de ellas lo harán en casa de los padres o los abuelos ya que perdieron su vivienda en manos de la voracidad bancaria de unos bancos que “apadrinan actos sociales” por doquier. Muchas de ellas lo harán lejos de los suyos porque no han tenido recursos para pagar billetes a los que son explotados en “países hermanos” o porque la justicia no los considera merecedores de compartir, al menos por unos días, el calor de los suyos. Son muchos pero quiero recordar en especial a uno de los nuestros: Andrés Bódalo. Preso injustamente desde hace casi un año por ejercer su militancia sindicalista. 

Los que le conocemos a él y a su familia vivimos estos momentos como un tormento inhumano, como una pesadilla insoportable, como una realidad inconcebible. El castigo al que está siendo sometido Andrés, su familia cercana y la sindical, sus amigos y tantas y tantas personas que han compartido sus años de militancia jornalera, intensa pero pacífica, sentimos como propio su martirio, innecesario e injustificable. No hay palabras ni argumentaciones que puedan servir para justificar, lo más mínimo, este encarnizamiento contra Andrés que en realidad lo es contra todo el movimiento jornalero de protesta. Si este es el proceder de nuestro “estado de derecho”, tristemente hay que reconocer que queda mucho camino todavía por andar y reafirma aún más, si es posible, el compromiso de Andrés y tantos miles de luchadores más que, dejando al lado egoísmos personales, entregan lo mejor de sus vidas e incluso su libertad en este propósito de transformación social ya con siglos de batallas a nuestras espaldas.

Andrés no está solo, resistirá y sufrirá en sus carnes y en su corazón su dolor y el de los suyos. Nosotros, sus orgullosos hijos, hermanos y familia, sus compañeros del SAT, sus amigos,  también habremos de hacerlo e intentaremos estar lo más cerca posible de él en estos duros momentos. Todo esto nos servirá para hacernos más fuertes y para reafirmar nuestro compromiso en luchar por una sociedad  mejor. ¿Quién dijo que iba a ser fácil?

Mucho ánimo Andrés, mucho ánimo familia Bódalo. Si existe un ápice de humanidad en esos corazones de piedra que lo mantienen entre rejas, pronto estará con nosotros, físicamente; porque, en realidad, nunca ha dejado de estarlo. 

Hasta la victoria, siempre.



https://youtu.be/O_l_NPQy1QE
https://www.facebook.com/josemaria.carrillo.3?pnref=lhc.unseen





lunes, 5 de diciembre de 2016

Adiós, Fidel.



Adiós, Fidel.

Se nos marchó el comandante. Toda una vida, 90 años de producción  revolucionaria para transformar la tierra inerte en fértiles campos de ilusión y de realidades palpables. Las fuerzas dijeron adiós a ese cuerpo exhausto y agotado por su entrega absoluta y constante a lo largo de todas estas décadas de combate permanente y sin tregua. Como un big bang explosionó su espíritu para recorrer todos los espacios y todos los corazones terrenales, al grito de Yo soy Fidel, Fidel vive, como consigna de sus últimas instrucciones en esta su trascendental marcha triunfal.  

Como el Cid Campeador, Fidel sigue ganando batallas incluso tras su muerte. Las imágenes que hemos podido ver en estos días, de un pueblo entregado por completo en la despedida de su líder, llorando de corazón su pérdida y gritando al cielo su compromiso de continuar con su obra, hablan por sí solas. El seguimiento mediático que le han dado los medios de comunicación occidentales también evidencia la trascendencia de su figura y de su legado. 

Ni siquiera los muchos intentos de manipulación de esta realidad palmaria han desmerecido un ápice el reconocimiento de que Fidel Castro es una de las figuras más importantes de los últimos años.  Las muestras de cariño y de aflicción mostradas desde todos los rincones del mundo por gobiernos amigos y por ciudadanos sencillos y humildes dan cuenta del alcance y de la trascendencia del proyecto revolucionario que Fidel encabezó.

Fidel, vive.