sábado, 12 de enero de 2019

Lo siento mucho, abuelo.







Lo siento mucho, abuelo.

Pensaba que este 12 de enero, en el 79 aniversario de tu asesinato, lo conmemoraríamos un poquito más cerca del  tan anhelado momento de la dignificación y el reconocimiento de tu sacrificio y el de tantos otros compañeros más que entregasteis la vida y la libertad por la defensa de una España democrática y socialmente avanzada. Hicisteis frente sin apenas más recursos que vuestro convencimiento y compromiso, a un fascismo golpista y traidor que solo pudo derrotar la resistencia heroica de la mayor parte del pueblo español gracias a la ayuda directa del fascismo mundial y la connivencia del resto de los gobiernos.
Tras 40 años de dictadura franquista y 42 de pretendida democracia, cuando parecía que, por fin, en Andalucía, nuestra tierra, tras décadas de vergonzoso olvido y de cobarde desidia, se estaban sentando las bases para dignificar y reivindicar vuestro recuerdo e incluso recuperar vuestros mancillados cuerpos, de nuevo saltan por los aires todas las expectativas favorables y el fracaso, una más, se hace evidente.
El franquismo no fue derrotado militar ni tampoco moral ni socialmente.  El vuelco electoral producido en las últimas elecciones que ha posibilitado no solo un gobierno de derechas sino algo peor, la vuelta a la palestra, la salida de las catacumbas de lo más rancio y reaccionario. El franquismo se muestra abiertamente, alza su voz amenazante contra las mujeres, los inmigrantes y los diferentes;  abanderando las élites casposas y caciquiles que siempre han estado presentes aunque agazapados y amparados cómodamente en sus correspondientes reductos. Las consignas falangistas de antaño llenan las televisiones y las redes sociales, el sistema blanquea a los novios de la muerte y muchos esclavos cantan a coro las letras de sus canciones patrióticas rememorando los mejores tiempos del franquismo. Volverán banderas victoriosas.
Mi amiga Magdalena, hija de José Ordoñez, compañero tuyo en la valla del cementerio aquel doce de enero, me llama casi llorando. Toda una vida de sufrimiento y de lucha por reivindicar la figura de su padre y ahora, resignada me explica que su única ilusión ya es que entierren sus cenizas en la fosa, junto a su padre, a ti y los más de 150 que allí permanecéis. Como ya ha hecho más de un familiar.
El triunfo de la derecha, el fracaso de las izquierdas, la desidia de la mayoría de los andaluces, el abierto apoyo de tantos y tantas al neofranquismo, incluso más allá del territorio andaluz; son, sin duda, un punto de inflexión que debería hacernos recapacitar y reflexionar acerca del momento actual en nuestro país. En los últimos años hemos asistido impávidos al recorte y eliminación de muchos derechos sociales, políticos y sindicales que costaron mucho sacrificio alcanzar, sin ser capaces desde las fuerzas progresistas de promover una acción efectiva. La dinámica mundial parece marcar unas pautas de retorno a las peores épocas pasadas y parece ser que nuestro país comienza  a transitar esa misma senda. El huevo de la serpiente comienza a abrirse. Nosotros, mientras, seguiremos discutiendo sobre nuestra bandera, de pureza ideológica o del color de la ropa.
Mal día para conmemoraciones. Lo siento mucho, abuelo.
12 de enero de 2018