Adiós, fiel amiga
Ya te has ido, fiel amiga.
Entre mis brazos temblorosos
se escapó tu último aliento.
Despertaste de tu espera taciturna y
silenciosa,
alzaste tu cabeza y me miraste.
Tus ojos, siempre tan parlanchines
mis brazos parecían reclamar.
Abracé tu esquelético y debilitado
cuerpecito,
envoltorio digno al que la enfermedad
te redujo
y del que hacía días luchabas,
sin queja, por
desprenderte.
Humedecí tus labios resecos,
agua y lágrimas, licor de despedida.
Nuestros ojos hipnotizados se miraban
a la par que tu maltrecho pecho
lanzaba a mis oídos prietos
tus últimas bocanadas de presencia
mientras yo, en vano intento
apretaba y apretaba
para contagiarte una chispita de
vida.
Se acabaron tus carreras circenses,
tus ojos obsesos y tu rabito bailón,
tus saltos equilibristas
y tus cansinas e inagotables demandas
de juegos interminables.
Tu pelota, huérfana ya,
desgastada de tanto afectuoso trote,
te acompaña en éste tu
último viaje.
Tu muñequito, tan especial para ti,
lo guardo como talismán y recuerdo.
Llevo ya muchos días añorándote,
mi pequeña compañera de tristeza,
maldiciendo las durezas de la vida
compartiendo soledades a tu lado.
Agradeciendo tu incondicional compañía
de la que me costará horrores desprenderme.
En tiempos que la calidez humana es tan escasa,
donde el necesario abrazo amigo tanto cuesta
te he tenido a ti, como un regalo
y como medicina a mis
carencias.
Cuca, cuquita, estrella mía
marcha tranquila a tu ganado reposo
tu llama , en mi dolido corazón
permanecerá siempre encendida.
Adiós, fiel amiga.
21
de enero de 2016

Te acompaño en el sentimiento, querido Alberto,
ResponderEliminarLamentó la pérdida, de tu fiel amiga Cuca,
Qué bello poema para honrar su despedida,
ese latente vacío mudo que dejan al marchar, con efecto devastador,
que hace reflexionar,
en la magnitud de lo que dan con la simple posesión terrenal,
de un cojín y un collar.
Sabios de corazón.
Te envió un fuerte abrazo, no servirá para mitigar tu dolor,
pero espero sirva para acompañarte en el.
Salud, Yolanda.