martes, 12 de enero de 2016

MEMORIA VIVA. Hoy hace 76 años.







MEMORIA VIVA. Hoy hace 76 años.
 “Guadix, cuatro de la madrugada del doce de enero de 1940. Prisión de la ermita de San Antón.

Mi queridísima Mercedes, ha llegado el día tan temido por todos nosotros. Se ahogaron las escasas esperanzas de clemencia. Me encuentro en capilla, junto a cuatro compañeros más. Los cinco seremos ejecutados a las siete de la mañana. Se acabaron las penalidades para nosotros, pero desgraciadamente proseguirán las vuestras. Cuando leas esta carta si es que llega a tus manos, como me prometió el cura, este martirio  habrá finalizado. El cementerio, si no sucede algo extraño, será nuestra nueva morada. Solo espero que, como dicen, haya una vida más allá para seguir dándoles guerra y proseguir el camino liberador iniciado y que ha supuesto el sacrificio de nuestras propias vidas y el martirio de tanto inocente. Por mucha barbarie que sigan haciendo no podrán parar el tren de la historia. Los desposeídos acabarán siendo los dueños de su propio destino. Se acabarán los amos y los dioses. Estos ideales de justicia social a los que con tanta ilusión abrazamos miles y miles de personas en nuestro pobre país, acabarán por desplazar el terror y la explotación humana.

Me voy contento en este sentido. Me matan por mis ideas no porque haya cometido ningún crimen. Ya sé que tu pena y el sufrimiento de nuestros queridos hijos será enorme, pero quiero que siempre vayáis con la cabeza bien alta y orgullosos de mí.  Conserva todas las notas que te he escrito para que el día de mañana nuestros hijos puedan comprender lo que le han hecho a su querido padre. Explícales las razones profundas de este martirio. Procura que estudien y se conviertan en personas de provecho y sepan defenderse en la vida mejor de lo que lo ha podido hacer su padre. Ya llegará el momento de pedir cuentas y que resplandezca toda la verdad.

Sión, Manolo, Lorenzo, Mercedicas, Carmela, haced siempre caso a vuestra madre. No le deis más quebraderos de cabeza de los que la pobre tendrá. Estudiad mucho, aprended buenos oficios y ayudad todo lo que podáis a la mama. Recordad los buenos momentos que hemos tenido y pensad que siempre estaré a vuestro lado aunque no me podáis ver. Os quiero con locura. No me olvidéis.

Mercedes, dale un abrazo muy grande a mi pobre madre que, con los dos hijos presos, lo está pasando muy mal. Abraza también a la tuya y a tus hermanos, en la confianza que sé que os ayudarán todo lo que puedan a pasar este mal trago y a que salgáis adelante.

Mercedes, amor mío, me gustaría  despedirme en vida de ti y poder darte las gracias por ser la mujer y la madre más extraordinaria del mundo. Lamento mucho que nuestra bonita aventura amorosa acabe de este modo y no podamos llevar a cabo tantos proyectos como teníamos en mente.  Gracias por tu coraje y sacrificio sin límites durante estos duros nueve meses. Sólo he podido resistir gracias al enorme amor que nos tenemos, por sentirte a mi vera, por poder hablar de vez en cuando contigo o poder darte un abrazo y sentirte entre mis brazos. Has sido la energía que me ha mantenido con vida. Me has cuidado día a día y has procurado que no me faltase de nada quitándotelo incluso de tu propia boca. No he podido darte las gracias como te mereces ni decirte de viva voz lo mucho que te amo y pedirte perdón por todo lo que te está suponiendo este calvario.

Me voy con una gran pena pero con la tranquilidad de dejarlo todo en tus manos. No tengo la menor duda que saldréis adelante. Con los animalillos, con algo de tierra o como sea, siempre has sido una mujer de recursos.

Se me acaba el tiempo y tengo que acabar. El futuro va a ser duro, lo sé. Quiero que en todos y cada uno de los minutos de tu vida me tengas presente y mi recuerdo te dé fuerzas para afrontar todo lo que venga. Siempre estaré junto a ti, no te dejaré sola.

He dejado en el cestillo las cuatro cosas que he tenido aquí para que las conservéis como recuerdo mío. A mis hijos no puedo dejarles más herencia que mi ejemplo y mis ansias de libertad. Espero que lo hagan suyo y que lo transmitan a sus hijos también. Tenedme siempre muy presente y procurad o al menos intentad ser felices. Os mando el mayor de los besos y de los abrazos. Hijos míos os quiero con locura. Tu esposo que te ama. Manuel.”


Esta es la "recreación" que me he permitido realizar de la carta de despedida que mi abuelo escribió horas antes de ser ejecutado en el cementerio de Guadix y que forma parte del libro "ME LO DECÍA MI ABUELITO"  que en breves semanas verá la luz. El original no llegó a manos de su viuda tal y como el cura le había prometido como treta para conseguir doblegar su voluntad de no confesarse antes de ponerse frente al pelotón de fusilamiento. Hoy se cumplen 76 años de aquel fatídico 12 de enero de 1940. Os adelanto también la "reconstrucción" de lo que pudieron ser aquellos últimos momentos, en boca de mi propio abuelo.



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