jueves, 14 de enero de 2016

Me dice mi amigo Oscar….2









Me dice mi amigo Oscar….2

Que le apetece seguir hablando sobre decepción y frustración. Me comenta que le ha gustado mucho mi artículo “Año nuevo, ¿propósitos viejos?”, que me jura y perjura que lo ha leído varias veces para interiorizarlo y aprehender el propósito terapéutico y pedagógico del mismo, pero, que algo no debe estar haciendo bien porque la balanza del equilibrio emocional parece siempre querer decantarse hacia el lado oscuro.

Comenzó el año con firmes propósitos renovadores, incluso se compró unas gafas nuevas con cristales especiales para ver la realidad de manera más optimista. Dice que las venden en la teletienda, pero se teme que seguramente le han timado como con las babas de babosa que por lo visto son mejores que las de caracol y que además de dejarte la piel suave tienen un efecto masajeador sobre las neuronas y las relaja.

Me explica que incluso se compró unos calzoncillos rojos Calvin Klein, tipo slip porque los tanga le provocan rozaduras, para fin de año y que todavía lleva encima  a la espera de que surtan efecto. Le costaron una pasta, son de marca y venían con garantía. Tiene hasta el 30 para devolverlos si no queda satisfecho.

Hasta se bebió la copa de cava, no de sidra, como buen catalán, con el anillo de oro de la comunión en la copa y que por querer forzar el ánimo de entrada en el año nuevo acabó alojado en su estómago, estando a día de hoy pendiente de su salida del organismo. No es que valga mucho pero dice que es por el valor sentimental. Tiene gracia viniendo de un ateo.

Yo le escucho y, la verdad, no sé si reír o llorar. Mis competencias profesionales parecen estar limitadas en este caso, incluso creo que me está contagiando algo su pesimismo u optimismo informado como lo llama él. Le he enviado a pasear y a reflexionar un rato por el bosque a ver si el contacto con la madre naturaleza activa su deprimido sistema inmunológico o desactiva el cerebro-neuronal.

La verdad es que hoy no me apetece mucho que me cuenten su vida. Lo dejaremos para otro momento. No tengo el  chichi pa farolillos, que diría aquella. Esto de ser psicólogo las 24 horas es un rollo.

Buen año a todos.

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