Que le apetece seguir hablando sobre
decepción y frustración. Me comenta que le ha gustado mucho mi artículo “Año nuevo, ¿propósitos viejos?”, que me
jura y perjura que lo ha leído varias veces para interiorizarlo y aprehender el
propósito terapéutico y pedagógico del mismo, pero, que algo no debe estar
haciendo bien porque la balanza del equilibrio emocional parece siempre querer
decantarse hacia el lado oscuro.
Comenzó el año con firmes propósitos
renovadores, incluso se compró unas gafas nuevas con cristales especiales para
ver la realidad de manera más optimista. Dice que las venden en la teletienda,
pero se teme que seguramente le han timado como con las babas de babosa que por
lo visto son mejores que las de caracol y que además de dejarte la piel suave
tienen un efecto masajeador sobre las neuronas y las relaja.
Me explica que incluso se compró unos
calzoncillos rojos Calvin Klein, tipo slip porque los tanga le provocan
rozaduras, para fin de año y que todavía lleva encima a la espera de que surtan efecto. Le costaron
una pasta, son de marca y venían con garantía. Tiene hasta el 30 para
devolverlos si no queda satisfecho.
Hasta se bebió la copa de cava, no de
sidra, como buen catalán, con el anillo de oro de la comunión en la copa y que
por querer forzar el ánimo de entrada en el año nuevo acabó alojado en su
estómago, estando a día de hoy pendiente de su salida del organismo. No es que
valga mucho pero dice que es por el valor sentimental. Tiene gracia viniendo de
un ateo.
Yo le escucho y, la verdad, no sé si reír
o llorar. Mis competencias profesionales parecen estar limitadas en este caso,
incluso creo que me está contagiando algo su pesimismo u optimismo informado
como lo llama él. Le he enviado a pasear y a reflexionar un rato por el bosque
a ver si el contacto con la madre naturaleza activa su deprimido sistema
inmunológico o desactiva el cerebro-neuronal.
La verdad es que hoy no me apetece
mucho que me cuenten su vida. Lo dejaremos para otro momento. No tengo el chichi pa farolillos, que diría aquella. Esto
de ser psicólogo las 24 horas es un rollo.
Buen año a todos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario