lunes, 1 de febrero de 2016

¡QUIERO QUE ME ENTIERREN CON MI PADRE!









¡QUIERO QUE ME ENTIERREN CON MI PADRE!

Que el mayor anhelo y deseo de una persona sea pedir acabar compartiendo camposanto y eternidad con su padre y que tenga trascendencia a nivel internacional es difícilmente explicable y comprensible, de no ser que hablemos de nuestro país.

Asunción Mendieta, otra de nuestras entrañables Abuelas de la Memoria, es noticia estos días por motivo doble. Por un lado, por poder cumplir su voluntad e ilusión de poder reposar junto a los restos rescatados de su padre ejecutado por el fascismo en Guadalajara; y por haber servido de catalizador y de reactivador del movimiento de la Memoria Histórica al que, por todos los medios, activos y pasivos, se ha intentado desactivar desde todos los estamentos. 

Asunción Mendieta, es el reflejo también del vergonzoso trato que el propio país está brindando a las víctimas del franquismo y a sus familiares. Lo que a todas luces es un éxito clamoroso por la recuperación de los restos de una veintena de republicanos ejecutados por sus ideas debería hacernos palidecer de vergüenza por el cómo se ha podido llegar a este hecho tan pretendidamente normalizado en cualquier otra parte del mundo, de recuperación de los restos de los seres queridos y más tras un acto de genocidio homicida como el que se llevó a cabo en nuestro país.

Se calcula que sólo en el mismo cementerio de Guadalajara hay todavía alrededor de un millar de republicanos que fueron “desaparecidos” por los franquistas. De momento seguirán esperando su turno, el mismo turno que el resto de los cerca de 150.000 hombres y mujeres que se calcula permanecen todavía en fosas y cunetas. Entre ellos, mi abuelo, en el cementerio de Guadix.

Timoteo Mendieta y sus diecinueve compañeros han tenido que esperar que desde la Argentina se promoviese su inhumación legal porque la justicia española y las estancias administrativas correspondientes han denegado, y continúan haciéndolo, un derecho humano y fundamental como es este. 

Sin embargo, hay que ser optimistas y hacer de este pequeño gran triunfo, una oportunidad para seguir incansablemente la batalla de la VERDAD, la JUSTICIA y la REPARACIÓN. 

El ejemplo de la unión alrededor de la Querella Argentina ha de ser el motor motivador e ilusionante para que nuestro movimiento memorístico vuelva a poner en marcha los motores a tope. Este año se cumple el triste 80 aniversario del golpe de estado contra la legítima República Española. Cada vez son más los nietos y biznietos que redescubren su historia pasada y quieren reivindicar la memoria de nuestros luchadores. Cada día son más las páginas webs, de facebook, de twitter, blogs, etc. que se incorporan a este movimiento. El reto es unificar tantos esfuerzos y construir un frente común potente que pueda actuar cual lobby ante todos: ante los herederos del franquismo, ante los negacionistas, ante los que han dejado que este justo movimiento reivindicativo acabara casi diluyéndose, cual azucarillo y ante todas aquellas instancias que han negado durante décadas nuestras legítimas aspiraciones.

NI OLVIDO NI PERDÓN





































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