¡QUIERO QUE ME ENTIERREN CON MI
PADRE!
Que el mayor anhelo y deseo de una
persona sea pedir acabar compartiendo camposanto y eternidad con su padre y que
tenga trascendencia a nivel internacional es difícilmente explicable y
comprensible, de no ser que hablemos de nuestro país.
Asunción Mendieta, otra de nuestras
entrañables Abuelas de la Memoria, es noticia estos días por motivo doble. Por
un lado, por poder cumplir su voluntad e ilusión de poder reposar junto a los
restos rescatados de su padre ejecutado por el fascismo en Guadalajara; y por
haber servido de catalizador y de reactivador del movimiento de la Memoria
Histórica al que, por todos los medios, activos y pasivos, se ha intentado
desactivar desde todos los estamentos.
Asunción Mendieta, es el reflejo
también del vergonzoso trato que el propio país está brindando a las víctimas del
franquismo y a sus familiares. Lo que a todas luces es un éxito clamoroso por la
recuperación de los restos de una veintena de republicanos ejecutados por sus
ideas debería hacernos palidecer de vergüenza por el cómo se ha podido llegar a
este hecho tan pretendidamente normalizado en cualquier otra parte del mundo,
de recuperación de los restos de los seres queridos y más tras un acto de
genocidio homicida como el que se llevó a cabo en nuestro país.
Se calcula que sólo en el mismo
cementerio de Guadalajara hay todavía alrededor de un millar de republicanos
que fueron “desaparecidos” por los franquistas. De momento seguirán esperando
su turno, el mismo turno que el resto de los cerca de 150.000 hombres y mujeres
que se calcula permanecen todavía en fosas y cunetas. Entre ellos, mi abuelo,
en el cementerio de Guadix.
Timoteo Mendieta y sus diecinueve
compañeros han tenido que esperar que desde la Argentina se promoviese su
inhumación legal porque la justicia española y las estancias administrativas
correspondientes han denegado, y continúan haciéndolo, un derecho humano y
fundamental como es este.
Sin embargo, hay que ser optimistas y
hacer de este pequeño gran triunfo, una oportunidad para seguir incansablemente
la batalla de la VERDAD, la JUSTICIA y la REPARACIÓN.
El ejemplo de la unión alrededor de
la Querella Argentina ha de ser el motor motivador e ilusionante para que
nuestro movimiento memorístico vuelva a poner en marcha los motores a tope.
Este año se cumple el triste 80 aniversario del golpe de estado contra la legítima
República Española. Cada vez son más los nietos y biznietos que redescubren su
historia pasada y quieren reivindicar la memoria de nuestros luchadores. Cada
día son más las páginas webs, de facebook, de twitter, blogs, etc. que se
incorporan a este movimiento. El reto es unificar tantos esfuerzos y construir
un frente común potente que pueda actuar cual lobby ante todos: ante los
herederos del franquismo, ante los negacionistas, ante los que han dejado que
este justo movimiento reivindicativo acabara casi diluyéndose, cual azucarillo
y ante todas aquellas instancias que han negado durante décadas nuestras legítimas
aspiraciones.
NI OLVIDO NI PERDÓN

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