10 meses, 305 días, 7.320 horas,
439.200 minutos.
El corazón late muy deprisa en una
celda. Cada minuto que pasa, un poquito más. En sentido inverso a la fortaleza
del músculo cardíaco que aguijoneado por millones de alfileres insensibles van cortocircuitando
el latir acompasado y extenuando las energías vitales, ya escasas. Imagino tus
manos apretando tu pecho fuertemente en un intento de evitar su explosión. Tu
cerebro embotado, con sus funciones en suspenso tras la noticia.
No sales.
Te repetías mil veces a ti mismo que
no sucedería, que los arcanos insensibles y justicieros, no cederían. Pero mil
veces más te ilusionabas. Recreabas en tu mente ese momento liberador, ese
abrazo maternal, esos brazos retoños tuyos, esas manos fraternales, esos puños
blandientes a los vientos, esas enseñas bicolores.
La pesadilla sigue.
Los corderos no pueden con el lobo.
¡Cuánto cordero y cuánto lobo! y ¡Cuánto lobo con piel de cordero!. No ha
podido ser. No lo hemos conseguido.
¿Qué te podemos decir? ¿Qué palabras
pueden siquiera aliviar un poco tu corazón maltratado? ¿Qué palabras de ánimo
podemos dar a los tuyos? ¿Qué hacer?
La noche negra se alarga.
Secuestrado a la vida, el tiempo
implacable agota ilusiones, esperanzas y energías. Anhelas los simples detalles
más cotidianos en este universo de cuatro paredes. Muros que quieren negarte la
visión del cielo, el calor de los tuyos y el oxígeno de la lucha.
El viento no se puede atrapar.
Deberás levantarte una vez más,
deberemos reponernos. La derrota no es una opción. Cerraremos todos, junto a ti,
nuestros ojos y miraremos al espacio sideral. Uniremos fuerte nuestras bocas,
con la tuya, para atravesar con gritos ultrasónicos las murallas. Taparemos
contigo nuestros oídos para que la voz del desánimo no cunda. Elevaremos con
fuerza nuestros puños, con el tuyo, para romper la tiranía de la injusticia.
Uniremos tus manos con las del pueblo para construir nuestra quimera.
“Mucho más temprano que
tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad
mejor" Salvador
Allende.
*A
Andrés y familia, con todo el cariño y el respeto del mundo.
Alberto-Oscar

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