domingo, 17 de julio de 2016

18 de julio, 80 años del golpe fascista




Mañana se cumplirán 80 años del golpe de estado fascista que  llevó al derrocamiento por la fuerza de la II República Española. No podemos y no queremos pasarlo por alto.

Una fecha donde no se dio inicio tan solo a la mal llamada guerra civil española, como pretendieron hacernos creer los “salvadores de la patria” que se levantaron, decían, para poner orden frente al caos republicano, o como erróneamente siguen denominándola muchas personas de izquierdas e incluso la mayoría de los historiadores y “expertos” en la materia. 

Lo que sucedió fue un golpe de estado fascista, abanderado por la mayor parte del ejército español y los sectores más reaccionarios del país: monárquicos y fascistas, caciques, burgueses, oligarquía agraria y financiera,  jerarquía eclesiástica y sectores afines; que con la ayuda y entrenamiento de decenas de miles de combatientes falangistas y carlistas preparados para la ejecución del golpe, bastante antes de ese 17 de julio que lo puso en marcha, así como con la intervención directa de tropas extranjeras alemanas, italianas y de miles de voluntarios fascistas de toda Europa,  con barcos, aviones y todo tipo de material armamentístico y con la pasividad cómplice de los demás países bajo el amparo de una falsa No Intervención, se alzaron en armas contra la legítima República Española, en una clara expresión del conflicto de clases bien presente en aquellos momentos, como forma de poner fin al intento de construcción de una sociedad avanzada, democrática y socialmente, en nuestro país. 

Ese es un hecho objetivo por mucho que quiera desvirtuarse sobre la base de que posteriormente, tras el fracaso del mismo por la heroica resistencia del pueblo español, sí se produjo un conflicto bélico tradicional donde acabaron enfrentándose españoles con españoles, en una confrontación que iba bastante más allá de una lucha fratricida y que no era más que la preparación y entrenamiento para lo que después sería la II Guerra Mundial. Donde los republicanos españoles solo contaron con el apoyo de Méjico, la URSS y las gloriosas Brigadas Internacionales. Sabemos cómo acabó.

80 años después podemos hacernos muchas preguntas y podemos analizar y reflexionar sobre lo divino y lo humano. Para mí una confirmación se eleva por encima de lo demás: el franquismo no ha muerto. La dictadura se hizo un lifting, la transición se propuso borrar las huellas y hoy estamos con la realidad que nos encontramos. ¿casualidad?

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