Retumba
He pasado a contarte ilusionado todo
lo acontecido desde nuestro último encuentro pero no he logrado verte. Mi
primera idea ha sido pensar en las vacaciones como la mayoría de la gente de
por aquí. Pero claro, no tenía mucho sentido. Debe ser por otro motivo. El caso
es que mi visita ha sido una más de las que siempre he ido realizando, como el
común de los mortales, a un ser querido en el cementerio.
Pienso que el resultado también tenga
que ver con el estado de ánimo con el que he me he acercado. Tan diferente de
la última vez, con la intensidad que lo vivimos. No te preocupes volveré en
unos días y te prometo que lo haré con un ánimo bien distinto y seguro que
habrá de nuevo conexión entre nosotros. Necesito explicarte muchas cosas.
Venía con una alegría inmensa porque todo
lo vivido en los últimos tiempos ha sido increíble. No sé si estarás al día de
los acontecimientos recientes porque no sé cómo va aquí el tema de las
noticias, pero ha sido impresionante. Tu nombre y tu rostro ya no son sombras
de la oscuridad o emociones cardíacas en el corazón de algunos, como hasta
ahora. Al menos en las tierras donde fuimos a aterrizar, por obligación, tus
descendientes. Han sido centenares las personas que han oído hablar de ti y de
tu gesta heroica; las que se han emocionado e incluso llorado oyendo el relato
o escuchando a los tuyos; las que se han acercado a nosotros en un gran acto de
hermanamiento para compartir sus sensaciones y recuerdos. También nosotros
hemos derramado más de una lágrima viendo a tus hijos y nietos emocionarse en
estos actos de desagravio y de catarsis.
Con ilusión, como te decía, volvíamos
a nuestros orígenes con una mochila de intenciones; pero, en nuestra ausencia,
crecieron de nuevo los muros y parece haberse impuesto, una vez más, el
silencio de los ausentes y de los presentes. Por eso también comprendo tu no
presencia hoy. Estoy entre aturdido y enfadado y no es la animosidad con la que
debería venir a encontrarte.
La mochila de intenciones, el afán de
compartir todo lo vivido, las nuevas expectativas e ilusiones para encarar los
tiempos venideros siguen con el equipaje no desecho del viaje; a la espera de
oídos receptivos y cómplices. Vaguedades y evitaciones es lo encontrado hasta
ahora.
Resulta duro que, en la tierra donde
mayor necesidad debería haber de gritarse y divulgarse todo esto se siga
prisionero de las viejas y de nuevas actitudes castrantes u oportunistas. “El
miedo guarda la viña”, dicen. A mí me gusta más una frase popular
reconvertida:”El que se mueve sale en la foto”. Hay muchos que no quieren salir
retratados y algunos que prefieren optar por el pragmatismo.
Andamos a la brega picando en muchas
puertas, cual vendedores de biblias, para incitar a la acción y sacar el máximo
de jugo a esta experiencia. La revolución está de vacaciones. La ilusión y el
compromiso real parece que están en el mismo hotel. Menos mal que siempre hay
honrosas excepciones que te animan a no desfallecer y no optar por el camino de
la mayoría. Escuchando a Nati de Maracena o a Keila y a ese grupo de jóvenes
energéticos de Dehesas Viejas, o a nuestro querido Juan Pinilla se te pasa
rápidamente el deseo de muchos de que se deje ya de dar la vara con el pasado y
nuestros muertos. El enemigo sabe que todo esto es hablar de futuro, de un
futuro muy distinto y no les interesa. Lo triste es que tanta gente se haya
pasado al lado oscuro.
Como dice Carlos Puebla: “seguiremos
adelante, como junto a ti seguimos…”.
Volveré un día de estos y te aseguro
que con un ánimo bien distinto.
31julio2016 marchal 6h
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