miércoles, 3 de agosto de 2016

Cuando no estaba de moda


Cuando no estaba de moda.

He leído que “cuando no estaba de moda” hablar de Recuperación de la Memoria Histórica, allá por el 2004, ya había en Andalucía grandes estudiosos que dedicaban sus energías a ello. No sé si es cuestión de modas o de dineros para buscar a tus familiares, como dice algún facineroso relevante, lo que está claro es que muchas personas, entre ellas  muchos familiares, llevamos ya décadas detrás de rescatar a los nuestros del olvido, hacerlos visibles y trabajar para su rehabilitación personal y profesional. Por desgracia, el acceso a la  información nos ha estado siempre restringido, solo ha estado al alcance de unos pocos y no ha sido hasta fechas recientes que han llegado a nuestras manos copias de los sumarios o de las sentencias de los nuestros.

A pesar de las dificultades desde hace ya bastante tiempo y paralelamente a ese gran trabajo de investigación y recuperación de información realizada por el mundo académico fundamentalmente, multitud de asociaciones y ciudadanos a título personal han estado trabajando en ello. En nuestra familia, por ejemplo, ya en el año 1980 editamos un pequeño libro LO QUE UN PUEBLO NO SABE donde explicábamos desde las limitaciones del que lo hace todo desde el corazón y que ha sido el preludio de ME LO DECIA MI ABUELITO, publicado este años 2016 y que ya lo hace en unas condiciones mucho más presentables.

Nada más restaurada la “democracia” y especialmente en Andalucía comenzaron a prodigarse los relatos familiares sobre l@s represaliad@s por el franquismo en nuestros pueblos, los intentos  de recuperación de víctimas y la búsqueda e identificación de familiares desaparecidos. También es cierto que se hicieron grandes estudios y grandes compilaciones de datos y nombres de represaliados. Sin embargo, se echa a faltar, incluso hoy 40 años después, una acción planificada y organizada que aglutinase todos esos esfuerzos y sirviese de ayuda efectiva a los que siguen intentando localizar a los suyos. Esto podría ser justificable en Comunidades  y administraciones que han estado durante estos años bajo la gestión “antimemoria” de los partidos y fuerzas derechistas. Lo que resulta de más difícil comprensión es que en otras, como la Comunidad Andaluza gobernada ininterrumpidamente por gobiernos “progresistas”, a fecha de hoy sigamos así.

Sí, no faltan los actos oficiales de homenaje y de celebración, ni los congresos, jornadas y debates de estudiosos y doctos en materia, pero nuestras calles y plazas siguen plagados de monumentos, placas, recordatorios y dedicaciones a los “vencedores” y que de manera incomprensible se van perpetuando como elemento vergonzante, insultante para las víctimas y sus familias y como prueba fehaciente que queda mucho por hacer.

La recuperación de la Memoria Histórica va mucho más allá de los libros, las bibliotecas, las fotos y reportajes autocomplacientes, la colocación de alguna placa y las declaraciones de buenas voluntades e intenciones tan al uso. Existe una ley de Memoria Histórica y una multitud de resoluciones adoptadas por diferentes instituciones y administraciones pendientes de su cumplimiento. Franco y los suyos siguen ocupando lugares de honor en muchos municipios y quizá “la moda” que debería adoptarse ahora es hacer efectiva y evidente la apuesta por esa normalización. La entrega de medallas podemos dejarlo para después.

1 de agosto de 2016

No hay comentarios:

Publicar un comentario